España volvió a sacar fuego del borde del abismo y derrotó 2-1 a Bélgica para meterse en semifinales de la Copa del Mundo; la Furia Roja golpeó primero al minuto 30, cuando Fabián Ruiz apareció en el once titular y firmó el 1-0 con la autoridad de quien no pidió permiso.
Francia impuso su rodillo físico y técnico, derrotó 2-0 a Marruecos y selló con autoridad su boleto a las semifinales del Mundial; Kylian Mbappé abrió el camino al minuto 59 con un golpe de tobillo majestuoso, una rosca perfecta que rozó el palo y dejó sin respuesta a Yassine Bounou.
Argentina volvió a caminar por el abismo, pero sobrevivió con el corazón en la garganta y una remontada brutal ante Egipto; la campeona mundial perdía dos por cero al minuto setenta y nueve, sin fútbol, sin calma y con olor a despedida.
Bélgica y España convirtieron los octavos en una hoguera: una goleó con rabia y la otra enterró a Portugal sobre la hora; en Seattle, los Diablos Rojos aplastaron cuatro por uno a Estados Unidos y avanzaron a cuartos con autoridad en la cancha.
Inglaterra acabó con el sueño mundialista de México con un tres por dos cruel, intenso y lleno de drama; el Azteca fue una caldera, pero ni su rugido pudo salvar al equipo de Javier Aguirre.
El Mundial no solo dejó goles y sorpresas; también abrió paso a nuevas figuras que conquistaron al público; una de ellas es Vozinha, guardameta de Cabo Verde, quien se convirtió en sensación dentro y fuera de la cancha.
Portugal estuvo al borde del precipicio, pero el "Bicho" Cristiano Ronaldo volvió a aparecer, cuando el Mundial pedía sangre fría; la Seleção derrotó dos por uno a Croacia en Toronto, y escapó de una trampa que olía a tragedia futbolera.
Lionel Messi volvió a robarse la escena, esta vez lejos de la cancha y durante un control de seguridad aeroportuario; la Selección de Argentina fue sometida a una rigurosa revisión, como ha ocurrido con otras delegaciones durante el Mundial.
Así o más machista:¨No queremos una mujer guapa, queremos un escritor”, eso fue lo que dijo a Gloria Steinem el editor de la celebérrima revista Life, en el primer día laboral en esa publicación gringa. Durante buena parte de su vida, Gloria Steinem cargó con una cruz, que muchas mujeres quizá habrían considerado un plus: era demasiado guapa.