Por Redacción. Esta nota fue elaborada con asistencia de IA / Imagen tomada de internet
Francia impuso su rodillo físico y técnico, derrotó 2-0 a Marruecos y selló con autoridad su boleto a las semifinales del Mundial; Kylian Mbappé abrió el camino al minuto 59 con un golpe de tobillo majestuoso, una rosca perfecta que rozó el palo y dejó sin respuesta a Yassine Bounou.
Ousmane Dembélé clavó el segundo al minuto 65, tras romper por el centro la defensa marroquí y ajustar un derechazo raso que sentenció la noche francesa.
Marruecos quiso presionar arriba desde el inicio, pero Francia tomó el mando con velocidad, músculo y jerarquía. Mbappé, Dembélé y Doué metieron miedo cada vez que encontraron espacios.
Bounou sostuvo a Marruecos durante largos tramos, incluso le detuvo un penal a Mbappé, pero el muro africano terminó cediendo ante la superioridad gala.
El equipo de Didier Deschamps manejó el partido con más oficio, cerró los caminos de Hakimi y Brahim Díaz, y no dejó crecer al conjunto marroquí.
Francia se fue al descanso con 13 remates contra uno de Marruecos, una muestra del dominio que luego transformó en goles, autoridad y pasaporte a semifinales.
Marruecos intentó soltarse por orgullo, pero ya era tarde. Francia olió sangre, aceleró al galope y confirmó que su candidatura al título está más viva que nunca.
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