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martes, abril 23, 2024
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Opinión: Que nadie se quede atrás

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Por Gabriela San Román
Abogada

Reconocer la lucha por mejorar las condiciones laborales y el derecho al voto femenino, fueron dos de los hechos, que impulsaron a las Naciones Unidas, para establecer-el 8 de marzo- como el Día Internacional de la Mujer.

Después de 52 años de conmemorar esa efeméride, debemos reflexionar sobre la  realidad económica, social y cultural que vivimos las mujeres en Costa Rica.

El Quinto Objetivo -del Desarrollo Sostenible 2030- señala la igualdad de género, como uno de los pilares para alcanzar una sociedad más justa.

 Si tomamos en cuenta que el cambio climático afecta -por desplazamiento y pobreza- en mayor medida a las mujeres, hay que apoyar decididamente la reducción de brechas sociales, salariales y de educación, como instrumento para mejorar las condiciones de vida de ellas.

De acuerdo con el INEC, en Costa Rica las mujeres somos 2,5 millones, es decir, un poco más de la mitad población total del país.

Pese a esto, las condiciones laborales siguen sin favorecernos, en cuanto a los puestos de trabajo; el desempleo es más alto en las mujeres, y si son jóvenes rurales, el número sube.

En el acceso a la educación tampoco la tenemos fácil; en las zonas rurales es menor, mucho por el cuidado que hacemos de la familia, o en el caso de ser las proveedoras únicas de las mismas, queda truncada la posibilidad de estudiar, para mantener  a sus hijos.

También, es menor el ingreso de las mujeres en  las carreras del futuro, denominadas STEM, donde encontramos las ciencias, ingenierías, y matemáticas, fundamentales en la innovación, para obtener mejores oportunidades y condiciones de vida.

Hace  apenas 74 años conquistamos el derecho al voto; es decir, menos de una vida promedio en Costa Rica.

Si bien es cierto, creció la representación de las mujeres en cargos de elección popular,  debido a las acciones afirmativas que instauraron la alternancia en los puestos electorales, todavía las mujeres somos víctimas de violencia política.

Los nuevos tiempos nos convocan, las realidades nos golpean como un espejo social, imposible de borrar el reflejo de estas.

Conmemorar las luchas y derechos ganados por nuestras antecesoras -sufragistas y cuotistas- es importante; pero el siglo XXI nos llama a dar un avance significativo, en la mejora de las condiciones de todas las costarricenses.

 Los Objetivos del Desarrollo Sostenible lo establecen claro: “que nadie se quede atrás”, y la mujeres podamos  decir que en Costa Rica: “vivan siempre el trabajo y la paz”.



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