Cuando paseo por el “mall” y veo en los cines los anuncios de películas con protagonistas no humanos quedó con la lengua afuera. A nosotros nos gustan las de perros.
Soy un pata’e perro porque me gusta mucho andar en la vecindad; apenas capto la vibración del motor del carro que viene a llevarme de paseo -a 500 metros- mi cola se agita y siento mariposas en la barriga.
Si un hombre muerde a un perro, eso es noticia; al revés, no. Cada vez que escuchó esa afirmación, pienso en todos los caninos cuyas hazañas son ignoradas; ladro de camaradas inteligentes, valientes, amorosos y fieles hasta la muerte.
Ahí estaba yo. Bien sentado; con una camisa roja y viendo a la tribu humana enloquecida, el alboroto me zumbaba en la cabeza: pitoretas, tambores, gritos, sapiens de todos los colores y tamaños, por aquí y por allá.
Debo confesarlo. Me emociono mucho cuando Mi Amigo se va, y más cuando regresa; brinco, corro por toda la casa, me guindo de sus piernas, muevo la cola, jadeo, gimoteo y hago mil piruetas.
En las tardes, cuando estoy patas arriba en el sillón, recuerdo las veces en que Mi Amigo -para molestar- me ofrecía una golosina y yo, de ingenuo, me lanzaba como un torbellino, para buscarla por toda la casa.
Apenas escucho el tintineo de las llaves del carro, paro las orejas, alzo la cabeza y salgo disparado hacia la puerta. ¡Vamos a la calle! Me da igual si es a un mandado, un paseo, o un vueltín.
Si su mascota presenta lesiones en la piel no lo deje pasar por alto, pues podría tratarse de enfermedades infecciosas que se encuentran en el ambiente o bien están en los animales, las cuales podrían transmitirse entre animales y a las personas (zoonóticas). Dentro de las causas infecciosas más comunes se encuentran bacterias, hongos y parásitos.
Recién acabé mi merienda matinal, unas bolitas de concentrado de salmón, cuando escuché la noticia: de la estación de Ueno, en Tokio, partieron 21 pasajeros de cuatro patas en un vagón especial, bien cómodos en sus asientos.
Lionel Messi alcanzó los 900 goles en su carrera, durante un partido entre el Inter Miami y Nashville SC; la Pulga anotó al minuto siete, tras recibir un pase del español Sergio Reguilón, dentro del área rival.