Emma Bovary no tenía redes sociales, ni era una influencer. Tampoco podía contemplar cada mañana fotografías de viajes perfectos, matrimonios felices, restaurantes elegantes y personas aparentemente satisfechas con sus vidas. No le hacía falta. Ya había descubierto una forma de tortura parecida: comparar la realidad con los sueños.
Suponga que usted tiene una enorme mansión, dinero, automóviles y fiestas llenas de desconocidos, y que todo ese lujo lo posee por una sola razón: conseguir que una mujer vuelva a mirarlo.
Aprendió arte con los mejores. Fue un estudiante precoz. Cuando los demás iniciaban su carrera en la universidad, él ya la había concluido; terminó la primaria y a los 15 años comenzó en Bellas Artes.
El consumo de los hogares costarricenses acumuló tres trimestres consecutivos de desaceleración, y registró entre abril y junio su menor crecimiento desde inicios de 2023.