Por Redacción. Esta nota fue elaborada con asistencia de IA / Imagen tomada de internet
Argentina escribió otra página épica al remontar en tiempo de descuento, vencer 2-1 a Inglaterra y clasificarse a la gran final del Mundial 2026.
Cuando el reloj parecía convertirse en el peor enemigo de la Albiceleste, apareció el corazón de un campeón. Inglaterra soñaba con romper una sequía de seis décadas, pero terminó arrodillada ante una selección que jamás deja de creer.
Anthony Gordon silenció por unos minutos a los argentinos al abrir el marcador al minuto 54. Sin embargo, el golpe despertó el orgullo de los campeones del mundo, que lanzaron un asedio implacable sobre la portería defendida por Jordan Pickford.
La presión fue asfixiante. Messi tomó el mando del ataque, Enzo Fernández manejó los hilos del mediocampo y las ocasiones comenzaron a caer una tras otra. Los postes, Pickford y la desesperación inglesa retrasaban una remontada que ya se sentía inevitable.
El premio llegó al minuto 84, cuando Enzo Fernández sacó un derechazo imparable desde fuera del área para encender la locura en las gradas y devolverle la vida a la Albiceleste.
Pero Argentina quería más. Ya en el tiempo de reposición, Lautaro Martínez cazó la oportunidad definitiva y desató un estallido monumental al firmar el 2-1 que sepultó las ilusiones inglesas y confirmó otra remontada inolvidable.
Lionel Messi no marcó, pero volvió a demostrar que su influencia trasciende los goles. Con liderazgo, talento y personalidad condujo a una Argentina que vuelve a una final mundialista y ahora buscará defender su corona frente a una España que llega encendida.
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