Por Redacción. Esta nota fue elaborada con asistencia de IA
La captura de líderes criminales resulta necesaria, pero no detendrá la violencia sin prevención social, advirtió Karen Jiménez Morales, encargada de Ciencias Policiales de la UNED.
La especialista señaló que, mientras existan jóvenes expuestos a condiciones que faciliten su incorporación a estructuras delictivas, nuevos cabecillas pueden ocupar rápidamente los espacios dejados por quienes son detenidos.
Jiménez advirtió que el problema no puede enfrentarse únicamente con mayor presión policial, aumento de penas o ampliación de cárceles; esas medidas deben acompañarse con políticas sostenidas en comunidades con mayores factores de riesgo.
Entre las acciones preventivas mencionó fortalecer la permanencia de menores en el sistema educativo, generar oportunidades de capacitación y empleo, recuperar espacios públicos, ampliar opciones deportivas y culturales y trabajar con las familias.
También planteó reforzar la relación entre comunidades y cuerpos policiales, así como coordinar esfuerzos entre instituciones educativas, gobiernos locales, organizaciones sociales y entidades públicas para reducir los factores que favorecen el reclutamiento criminal.
La académica sostuvo que el éxito contra el crimen organizado debe medirse no solo por capturas o decomisos, sino por la capacidad del país para impedir que una nueva generación sustituya a los actuales líderes delictivos.
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