Por Redacción. Esta nota fue elaborada con asistencia de IA
Imagen tomada de internet
Hernán Gil fue rescatado con vida este jueves, tras permanecer ocho días atrapado bajo los escombros en La Guaira, Venezuela; el vigilante sobrevivió dentro de una garita subterránea, donde se refugió cuando los terremotos del 24 de junio sacudieron la zona.
La primera señal de vida la escuchó Allan Madrigal, rescatista de la Cruz Roja Costarricense, durante una inspección del edificio.
Madrigal preguntó si había alguien con vida y Hernán respondió que sí, que estaba libre, pero atrapado por los escombros.
Desde ese momento comenzó una operación compleja, lenta y peligrosa, con riesgo de colapso sobre la víctima y los equipos.
Los rescatistas tuvieron que retirar material, apuntalar techos, abrir túneles y trabajar por turnos durante muchas horas.
La estructura se movía, caían fragmentos desde arriba y la lluvia obligó a detener parte de las labores.
Equipos de Costa Rica, Venezuela, El Salvador, Chile, México, Portugal, Estados Unidos y otros países se sumaron al operativo.
Durante el rescate, los especialistas pudieron hablar con Hernán, llevarle agua y controlar sus signos mediante sensores.
Varias veces parecía que saldría, pero nuevos riesgos estructurales obligaron a frenar y replantear la estrategia.
Finalmente, este jueves, los equipos lograron completar el túnel seguro y sacar con vida al vigilante entre vítores.
El rescate de Hernán se convirtió en símbolo de esperanza y cooperación internacional en medio de la tragedia venezolana.
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