Por Redacción. Esta nota fue elaborada con asistencia de IA
Decía que Dios escogía a sus socios, prometía ganancias millonarias y advertía contra el diablo; terminó condenado por estafar a cinco inversionistas.
Juan Carlos Martín Solís recibió una sentencia de seis años y seis meses de prisión, después de que la Fiscalía Adjunta de Fraudes demostrara cómo utilizó la religión para ganarse la confianza de sus víctimas.
El hombre se presentaba como un empresario temeroso de Dios, filántropo y defensor de los principios bíblicos; aseguraba que elegía a sus socios por revelación divina para «no abrirle las puertas al diablo».
Detrás de aquella fachada religiosa operaba Intersat, una empresa creada para ofrecer falsas concesiones de tecnología satelital, supuestamente vinculadas con contratos exclusivos del Ministerio de Hacienda.
Las víctimas entregaban entre $15.000 y $60.000 por negocios que prometían ganancias superiores a $146.000 mensuales; cuando reclamaban resultados, aparecían las excusas sobre la pandemia, problemas marítimos y gastos inesperados.
El engaño terminó en los tribunales, donde también se ordenó al condenado pagar ¢45,9 millones por responsabilidad civil.
Mientras la sentencia adquiere firmeza, Martín deberá firmar cada mes ante el Tribunal Penal de San José y tiene prohibido abandonar Costa Rica.
_____






