Por Redacción. Esta nota fue elaborada con asistencia de IA
Imagen tomada de internet
Una investigación desarrollada en Sarapiquí identificó al menos 13 especies de abejas sin aguijón, que utilizan restos de animales en descomposición como parte de su alimentación.
El estudio fue realizado por especialistas de la Universidad Nacional y de la Universidad de Massachusetts Amherst en distintos sectores del Corredor Biológico San Juan-La Selva.
Las científicas colocaron cebos de pollo crudo en 20 sitios para observar el comportamiento de las abejas y determinar cuáles especies visitaban este recurso.
Durante el trabajo se registraron más de 200 individuos alimentándose de carne, carroña, heces y también de flores.
Los resultados revelaron que algunas especies cortan pequeños fragmentos de tejido animal y los transportan hasta sus colonias.
Otras consumen directamente la carne en el lugar donde encuentran el recurso, comportamiento poco común entre las abejas.
La investigación confirmó la presencia de Trigona necrofaga, una de las tres especies de abejas necrófagas obligadas conocidas en el mundo.
Además, se documentaron varias especies que combinan el consumo de polen y néctar con recursos de origen animal.
Las investigadoras consideran que esta flexibilidad alimentaria podría ayudar a las abejas a sobrevivir en ambientes modificados por la agricultura y la deforestación.
El estudio aporta nuevos conocimientos sobre estos polinizadores y destaca la importancia de conservar los bosques para mantener la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas tropicales.
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