Por Redacción. Esta nota fue elaborada con asistencia de IA
Dos sismos superiores a magnitud 5 reavivaron una pregunta clave: qué tan preparadas están las edificaciones costarricenses para resistir un terremoto fuerte.
El ingeniero estructural Francisco Villalobos Ramírez, profesor de Ingeniería Civil de la Universidad Fidélitas y jefe del Laboratorio de Estructuras del LanammeUCR, afirma que el principal peligro no es el movimiento del suelo, sino el colapso de edificaciones.
Costa Rica cuenta con una larga trayectoria en ingeniería sísmica. Después del terremoto de Cartago de 1910 se prohibió el adobe en nuevas construcciones y, desde 1974, el país desarrolla y actualiza su Código Sísmico con respaldo científico.
Villalobos explica que una estructura sismorresistente no necesariamente quedará intacta después de un terremoto; puede sufrir daños severos, pero su objetivo fundamental consiste en evitar el colapso y proteger la vida de quienes se encuentren dentro.
El mayor riesgo, según el especialista, está en construcciones levantadas sin cumplir el Código Sísmico, sin planos aprobados, sin supervisión profesional o mediante materiales y sistemas constructivos que no cuenten con suficiente respaldo técnico.
Para propietarios y familias, la recomendación es verificar que ampliaciones, remodelaciones y nuevas construcciones tengan diseño profesional y permisos correspondientes; improvisar cambios estructurales puede aumentar la vulnerabilidad del inmueble precisamente cuando ocurra un sismo de gran intensidad.
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