Por Redacción. Esta nota fue elaborada con asistencia de IA
Cuando llegue diciembre, muchos costarricenses estarán pensando en aguinaldos, compras navideñas y vacaciones; mientras tanto, otra cifra podría seguir descendiendo silenciosamente: el precio del dólar.
La posibilidad no es simplemente una especulación; Federico Quesada Chaves, director de la Escuela de Ciencias de la Administración de la Universidad Estatal a Distancia, advierte nuevas presiones cambiarias hacia finales de 2026.
Según el académico de la UNED, durante los últimos meses del año aumenta tradicionalmente el ingreso de divisas por bonificaciones, aguinaldos y operaciones empresariales; una mayor oferta de dólares puede fortalecer todavía más al colón.
El Banco Central de Costa Rica cuenta actualmente con activos de reserva superiores a US$20.000 millones; paralelamente, el mercado se aproxima al periodo del año caracterizado por un mayor movimiento de moneda extranjera.
Quesada considera probable que el tipo de cambio permanezca relativamente estable al terminar el año, aunque con una ligera tendencia descendente; los ingresos de divisas destinados a bonificaciones y aguinaldos contribuirían a ese comportamiento.
También intervienen la liquidación de inventarios, las compras relacionadas con la temporada navideña y numerosas operaciones empresariales de cierre anual; juntas podrían provocar una apreciación adicional del colón frente al dólar.
Pero aquí aparece la otra cara del dólar barato; Quesada advierte que la afectación ya es real para empresas dedicadas al turismo, las exportaciones y actividades relacionadas directamente con la inversión extranjera.
Muchas reciben sus ingresos principalmente en dólares, pero pagan salarios, alquileres, servicios y otras obligaciones en colones; cuando disminuye el tipo de cambio, reciben menos moneda nacional por exactamente los mismos dólares.
Por eso, la discusión no debería reducirse a celebrar cuánto baja el dólar; detrás de cada movimiento cambiario existen ganadores y perjudicados, además de consecuencias sobre competitividad, costos, ingresos e inversión.
Quesada considera especialmente importante observar lo que suceda desde finales de octubre y comienzos de noviembre; entonces podría comenzar a manifestarse con mayor intensidad la dinámica cambiaria característica del cierre anual.
¿Qué podría hacerse?
El director de la Escuela de Ciencias de la Administración de la UNED plantea tres posibilidades para la discusión monetaria: aumentar el encaje en dólares, reducirlo en colones y disminuir la Tasa de Política Monetaria.
Según explica, aumentar el encaje legal en dólares podría reducir la disponibilidad de esa moneda en el sistema financiero; disminuir el correspondiente a colones podría favorecer, por otra parte, una mayor demanda de divisas.
Una reducción de la Tasa de Política Monetaria disminuiría relativamente el atractivo de mantener recursos en colones, especialmente dentro de un escenario de inflación reducida; cualquier decisión, advierte Quesada, tendría consecuencias económicas adicionales.
También aparece el Mercado de Monedas Extranjeras, MONEX; ampliar sus horarios permitiría incorporar más señales de oferta y demanda, pero Quesada advierte que eso no garantiza necesariamente un aumento del precio del dólar.
Más horas de negociación podrían mostrar mayores presiones hacia arriba, pero exactamente lo contrario también resulta posible; el mercado podría registrar una oferta adicional de divisas y profundizar las presiones descendentes existentes.
Las decisiones corresponden finalmente al Banco Central, institución que posee independencia según su Ley Orgánica y entre cuyos objetivos se encuentra procurar la estabilidad interna y externa de la moneda nacional.
Los eurobonos entran en escena
Existe otra pieza importante dentro del rompecabezas: una eventual colocación de nuevos eurobonos; según Quesada, el ingreso de esos recursos podría incrementar la disponibilidad de dólares y agregar presiones descendentes al tipo de cambio.
De ahí su preocupación sobre el destino de esos recursos; el académico considera conveniente privilegiar inversiones en infraestructura, reduciendo su impacto sobre el mercado local y convirtiendo parte del endeudamiento en activos productivos.
La infraestructura permitiría, además, utilizar esos recursos para mejorar las condiciones productivas y la competitividad nacional; sería una manera de procurar que el endeudamiento externo produzca beneficios capaces de trascender la coyuntura cambiaria.
Prepararse para diciembre
La advertencia de la UNED merece atención porque el mercado cambiario puede cambiar rápidamente; las empresas expuestas al dólar deberían revisar presupuestos y proyecciones, particularmente cuando reciben divisas, pero afrontan numerosos gastos en colones.
Para las personas existe una recomendación igualmente sencilla; Quesada aconseja evitar exposiciones innecesarias ante movimientos futuros del tipo de cambio y mantener las deudas en la misma moneda en que reciben sus ingresos.
Nadie puede asegurar hoy cuánto costará exactamente el dólar en diciembre; pero las condiciones señaladas por Federico Quesada permiten anticipar nuevas presiones descendentes.
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