Por Redacción. Esta nota fue elaborada con asistencia de IA
Cuba aceptó una ayuda humanitaria de 100 millones de dólares ofrecida por Estados Unidos, en medio de una profunda crisis energética nacional; la decisión llegó después de semanas marcadas por apagones, escasez de combustible y crecientes protestas en distintos sectores de La Habana.
Vecinos de barrios capitalinos realizaron cacerolazos e incendiaron esquinas como señal de desesperación ante la falta prolongada de electricidad.
El Gobierno cubano había rechazado inicialmente el ofrecimiento estadounidense, y calificó la propuesta como inconsecuente, y contradictoria políticamente.
Sin embargo, el presidente Miguel Díaz-Canel confirmó posteriormente que Cuba aceptará la ayuda, bajo condiciones humanitarias.
Los recursos serían canalizados mediante la Iglesia Católica, y destinados a alimentos, combustible y medicamentos para la población cubana.
El secretario de Estado Marco Rubio aseguró que La Habana había rechazado inicialmente la asistencia ofrecida por Washington oficialmente.
El canciller cubano Bruno Rodríguez cuestionó entonces las intenciones estadounidenses y pidió eliminar las sanciones económicas contra la isla caribeña.
Mientras ambos gobiernos intercambian declaraciones políticas, millones de cubanos enfrentan severas dificultades por la falta de servicios básicos nacionales actualmente.
La población enfrenta apagones diarios, escasez alimentaria, problemas de transporte y altas temperaturas agravadas por la limitada disponibilidad de electricidad nacional.
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