Por Redacción. Esta nota fue elaborada con asistencia de IA
Los costarricenses pasan, en promedio, 27 días al año dentro de un vehículo debido a las presas, una situación que refleja el deterioro de la movilidad nacional y que no se resolverá solo con nuevas carreteras o pasos elevados urbanos.
La advertencia fue planteada en el programa UNA Mirada, de la Universidad Nacional, por Guillermo Calderón Ramírez, coordinador del Programa para la Gestión y Ordenamiento del Territorio, quien analizó las causas estructurales del congestionamiento vial diario en Costa Rica.
El país posee cerca de 1,3 millones de vehículos particulares, unos 80.000 más que el año anterior. Sin embargo, el crecimiento de la flotilla aumenta la congestión y confirma que la solución individual termina agravando el problema colectivo de movilidad.
Calderón explicó que muchas personas utilizarían el transporte público si fuera eficiente, rápido, seguro y cómodo. Mientras esas condiciones no existan, las familias seguirán endeudándose para comprar automóviles que, al final, permanecen atrapados durante horas en las mismas carreteras congestionadas.
El problema ya supera la Gran Área Metropolitana. Liberia, San Carlos, Pérez Zeledón y Guápiles también sufren embotellamientos. Marcial Rivera Rodríguez, del CFIA, indicó que algunos recorridos cuadruplican su duración durante las horas de mayor circulación vehicular nacional del día.
Karen Chacón Araya, investigadora del Programa Estado de la Nación, señaló que las presas cuestan cerca del 4% del producto interno bruto y pueden representar pérdidas individuales de entre 4.000 y 5.000 dólares cada año por persona afectada.
Francisco Rodríguez, director de la Escuela de Geografía de la UNA, considera urgente fortalecer un transporte público moderno e interconectado. La información procede de UNA Mirada, el CFIA y el Programa Estado de la Nación, fuentes principales del análisis presentado.
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