No quiero ser ave de mal agüero pero la muerte podría sorprendernos a la vuelta de la esquina. Desde luego, es mi deseo que su vida se proyecte hasta donde la longevidad le dé respiro.
Paul Gauguin tenía esposa, cinco hijos, un empleo como agente de bolsa y una vida suficientemente respetable como para que nadie entendiera por qué quería abandonarla.