Por Redacción. Esta nota fue elaborada con asistencia de IA
Los cambios repentinos de comportamiento, el aislamiento y la pérdida de interés en actividades habituales pueden advertir sobre dificultades emocionales en niños y adolescentes.
La organización Aldeas Infantiles SOS recomendó a las familias prestar atención a estas señales, especialmente cuando persisten o afectan la convivencia, el rendimiento escolar y las relaciones personales.
Según un estudio de la UNED y el Ministerio de Salud, los diagnósticos registrados de depresión en Costa Rica aumentaron un 146,1% entre 2018 y 2025, considerando la población general.
La coordinadora del Programa Especializado SOS Niñez, Dulce Ramírez, explicó que la ansiedad puede manifestarse mediante nerviosismo, sudoración, movimientos repetitivos y aceleración del ritmo cardíaco.
La depresión puede reflejarse en apatía, desmotivación y abandono de actividades que antes producían satisfacción; sin embargo, estas manifestaciones no constituyen por sí solas un diagnóstico.
La especialista aconsejó escuchar sin juzgar, mantener conversaciones abiertas, establecer horarios de descanso y compartir actividades recreativas.
Cuando los cambios generan preocupación, recomendó buscar una valoración profesional; la atención temprana puede evitar que las dificultades emocionales se agraven.
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